¿Murió carbonizado?

Cuando los noticieros de la televisión informan con imágenes sobre acontecimientos luctuosos o dramáticos, suelen eliminar las escenas más impactantes o al menos prevenir de su crudeza para que el televidente pueda optar por no verlas. Pero la brutalidad de los acontecimientos no sólo se puede transmitir por la imagen, sino también por la palabra, pero en estos casos no se advierte del alcance de la bestialidad de lo que se va a decir, y lo que es peor, con frecuencia se informa verbalmente y sin censura de sucesos terribles a pesar de ser completamente falsos.

Esto es lo que ocurre cuando los medios –todos en general- informan sobre los incendios y las víctimas mortales que provocan. Se trata de morbo malintencionado porque realza lo más macabro de la noticia, y también gratuito porque es completamente falso. Me refiero a aquellos titulares que afirman sobre las víctimas de los incendios que “murieron carbonizadas”.

Se trata de una noticia falsa porque jamás nadie murió carbonizado en incendio alguno, sino que la carbonización, si es que se produjo, lo fue a posteriori. Cuando un cuerpo humano se carboniza ya lleva sin vida mucho tiempo. Es más, la mayoría de los muertos en incendios no reciben ninguna quemadura antes de morir, ya que el deceso es previo y casi siempre provocado por la inhalación de humos, siendo este tipo de muerte bastante rápida.

El humo es la causa principal de las muertes relacionadas con los incendios, muy por encima de las provocadas por las quemaduras. La mayor parte de las personas hospitalizadas y fallecidas tras un siniestro de este tipo no lo son por quemaduras, sino por el síndrome de inhalación de humos en sus dos vertientes principales: por falta de oxigeno que ha sido sustituido por el humo, o envenenados por la concentración del cianuro presente en la humareda.

También puede ocurrir que ante las altas temperaturas se produzca una inflamación de la laringe, así se obstruye la vía aérea y el paciente muere porque no puede respirar pero sin quemaduras en la piel.

Es más, si se trata de un asesinato con incendio provocado, los cadáveres carbonizados fueron previamente asesinados por otros medios antes de ser incinerados.

Pero incluso aunque la defunción se deba directamente a la acción del fuego sobre la persona, la muerte se produce muchísimo antes de que el cuerpo quede carbonizado.

Así, cuando encontramos un titular en el que figura la expresión “murió carbonizado” podemos tener la certeza de que es falso, y de que la información surge del interés malsano del periodista, o de su imperdonable torpeza en el ejercicio de su profesión.

Y para terminar, una pregunta: ¿hasta qué punto es importante para la noticia informar detalladamente el modo en que las personas mueren?, salvo que lo que se busque sea descaradamente el morbo.

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