Murió en el acto

“…tened en cuenta que un moribundo es un hombre en el acto de morir y que el acto de morir es un acto que dura un instante -dijo Farabeuf-“ (Salvador Elizondo).

Es usual que en la sección de sucesos de los medios de comunicación en la que se informa sobre los acontecimientos luctuosos, si en alguno de ellos resulta que muere una persona, se indica tal circunstancia con la frase “murió en el acto”, y de nuevo siento que la imprecisión hace acto de presencia en los medios.

Aunque el citado sintagma se interpreta como muerte rápida, el lexema acto se entiende como acción, ya sea en el futuro (la posibilidad de hacer algo) o en el pasado (el resultado de haberlo hecho). Al tratarse de la narración de noticias acaecidas, nos encontramos con el segundo de los significados. Es decir que, hablando de sucesos que han ocurrido, el acto en el que alguien ha muerto puede ser, por ejemplo: un accidente, un atraco, un asesinato, un secuestro… o cualquier otra lamentable circunstancia que aconteció.

O sea, que afirmar que alguien “murió en el acto” quiere decir que ese alguien murió en el atraco, en el accidente… o en la funesta situación que se está narrando. Lo que no necesariamente significa “morir de inmediato” (por otra parte, todo el mundo muere de inmediato en el sentido de que de un momento a otro se pasa de estar vivo a estar muerto).

Pongamos como ejemplo de “acto” un atraco, en el cual se produce una muerte. Un atraco puede desarrollarse rápidamente, incluso en segundos, o bien puede tener una larga duración (entrada de los maleantes, luchas y forcejeos, retención de rehenes, búsqueda del dinero, llegada de la policía, tiroteo, huída, captura…). Además, en un atraco se puede morir de muchas maneras: de un infarto, por un disparo, por un golpe… y la expresión que estamos comentando tampoco informa sobre la forma en que murió.  Decir “murió en el acto” no aclara nada sobre el momento de la muerte ni sobre el modo en que se produce, por lo que la imprecisión es doble.

Informar que alguien “murió en el acto” es muy impreciso, siempre deja dudas: ¿murió de un infarto por el sobresalto cuando llegaron los atracadores?, ¿acaso fue de un disparo mientras los delincuentes retenían al personal?, ¿fue de una caída al intentar escapar aprovechando un despiste mientras cogían el dinero?, ¿acaso ocurrió cuando ya se marchaban ladrones?…

No es que quiera satisfacer mi morbosidad conociendo los detalles, lo que pretendo es que los informadores eviten decir cosas que no aportan nada a la noticia.

Alguien me contó una vez la historia de un señor que murió mientras hacía el amor, lo que debe ser el paradigma de “morir en el acto” (sexual, se entiende). Y salvo que el muerto padeciera de eyaculación precoz me surge la duda: ¿murió de un infarto en los preliminares o durante el coito?, ¿murió de gusto en el orgasmo?… ¿o se murió de vergüenza por culpa de un gatillazo?… ¡Siempre la maldita imprecisión!

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